En nuestra fábrica de cajas en Madrid Centro manejamos distintos tipos de cierre en función del uso que se le vaya a dar a la caja en cuestión. Repasamos los más habituales en las siguientes líneas.


Comenzamos con el cierre con solapas, en más utilizado. Lo que se hace es prolongar el cartón desde el lateral creando una solapa a cada lado. Después, para unir las solapas, se suele utilizar precinto o cinta adhesiva. Las solapas pueden ser normales, cuando cada una supone la mitad de la cara de la caja y se juntan completamente en el centro, y superpuestas, si una solapa se pliega sobre la otra. En Cartonajes Sánchez te recordamos que este tipo de cierre es perfecto para reforzar el embalaje de productos delicados o muy pesados.


Por su parte, en el cierre con tapa la caja está formada por dos piezas separadas. Por un lado el fondo y por otro la tapa que cierra la parte superior de la caja. Los tipos de tapas más usados son la normal, que se encaja contra la base, y la telescópica. En esta última, la tapa tiene la misma altura que la base y se adapta al tamaño del contenido deslizándose sobre el cuerpo de la caja. La principal ventaja de esta modalidad de tapa es que permite utilizar la misma caja para diferentes objetos de tamaños distintos. En nuestra fábrica de cajas en Madrid Centro se usa también el cierre con lengüeta o pestaña. Como su propio nombre indica, en este tipo de cierre se deja una pestaña de cartón en la parte superior a modo de uña de cierre. La lengüeta puede ser normal, con la pestaña situada en la cara frontal de la caja, o reforzada. En este segundo modelo, la pestaña entra en el interior de los pliegues de cartón para reforzar el cierre. Por último, tenemos el cierre automático, usado para agilizar el montaje ya que no necesita precinto. Se utiliza para el fondo de las cajas.